Safari sostenible en Kenia con huerto orgánico en Masai Mara

Un safari sostenible en Kenia no depende únicamente de usar menos plástico o apagar una luz al salir de la habitación. En un lugar como Maasai Mara, la sostenibilidad también tiene que ver con el agua, la energía, los residuos, la comida y la relación entre los campamentos y las comunidades que viven alrededor. Son decisiones pequeñas por separado, pero juntas pueden cambiar bastante la huella de un viaje.

¿Qué significa realmente hacer un safari sostenible en Kenia?

El turismo necesita carreteras, vehículos, alimentos, agua y alojamiento. Pretender que un viaje no genera ningún impacto sería poco realista. La diferencia está en cómo se gestionan esos recursos y qué ocurre con los residuos después.

En nuestro campamento, la sostenibilidad forma parte de varias tareas cotidianas. Funcionamos principalmente con energía solar, separamos residuos y tratamos el agua antes de reutilizarla para árboles y vegetación. Parte de los residuos orgánicos también se convierte en compost para nuestro jardín.

La sostenibilidad empieza a notarse cuando deja de ser una frase de marketing y aparece en decisiones concretas del día a día.

¿Por qué reducir el plástico importa tanto en Masái Mara?

En un entorno natural, una botella o un envoltorio abandonado no es solamente un problema visual. Puede terminar en el suelo, en cursos de agua o al alcance de animales.

Kenia prohíbe desde 2020 determinados plásticos de un solo uso en parques nacionales, playas, bosques y áreas de conservación. Entre ellos se encuentran botellas de plástico, vasos, platos, cubiertos y pajitas desechables. Puedes leer más sobre esta medida en la información publicada por Naciones Unidas sobre la prohibición de plásticos en áreas protegidas de Kenia.

Esa reducción también forma parte de nuestro funcionamiento diario. Utilizamos botellas de aluminio rellenables, recipientes reutilizables para productos de baño y evitamos distintos artículos de plástico desechable dentro de las instalaciones.

En un safari sostenible en Kenia, evitar residuos innecesarios suele ser más efectivo que intentar resolverlos después.

¿Qué pasa con el agua y los residuos de un safari camp?

Es una parte de la experiencia que el huésped normalmente no ve.

Las aguas se tratan mediante un biodigestor y un proceso posterior de filtración y purificación natural. Después, esa agua puede reutilizarse para árboles y arbustos del campamento. Los residuos orgánicos, por otra parte, se separan y se destinan al compostaje.

Incluso algunos materiales que podrían terminar descartados encuentran una segunda función. La ceniza de las fogatas se utiliza en el jardín y el césped cortado se convierte en mulch para ayudar a conservar la humedad del suelo.

Lo interesante no es una práctica aislada, sino conseguir que distintas partes del campamento formen un mismo circuito.

¿La comida también influye en un safari sostenible en Kenia?

Mucho. Llevar alimentos hasta una zona relativamente remota supone transporte, embalaje y conservación.

Cultivamos gran parte de los vegetales que utilizamos en nuestra cocina dentro de nuestro propio jardín orgánico. Más del 95 % de las verduras que consumimos proceden de allí y se cultivan sin fertilizantes ni pesticidas químicos.

También utilizamos abono orgánico procedente de agricultores y ganaderos de la comunidad cercana. Los restos de césped ayudan a conservar la humedad del suelo y hasta antiguos CDs se reutilizan en el huerto para ahuyentar aves sin recurrir a productos químicos.

De esta manera, una parte de lo que llega al plato empieza a formar parte del mismo sistema de aprovechamiento de recursos del campamento.

¿Qué papel tienen las comunidades locales?

La sostenibilidad no termina en la naturaleza. También importa cuánto del turismo permanece en la zona donde se desarrolla.

Procuramos trabajar con productores, proveedores y comunidades de los alrededores. Parte de esa relación se ve incluso en nuestro jardín, donde utilizamos recursos procedentes de explotaciones ganaderas vecinas.

Un safari puede generar un impacto más positivo cuando la conservación también crea oportunidades para quienes viven en la zona durante todo el año.

¿Cómo puede colaborar el viajero durante un safari sostenible en Kenia?

No hace falta convertir las vacaciones en una auditoría ambiental.

Usar las botellas rellenables disponibles, evitar plásticos innecesarios, reducir el consumo de agua, apagar luces que no se utilizan y respetar las normas durante los game drives ya suma.

Los huéspedes también pueden conocer nuestro jardín, entender cómo funciona y participar en actividades como la plantación de árboles.

Si este enfoque forma parte de lo que buscas en tu viaje, puedes conocer más sobre las medidas de Kenia para reducir los plásticos de un solo uso en áreas protegidas y combinar la estancia con nuestros safaris de 3 días y 2 noches o 4 días y 3 noches.

Un safari sostenible en Kenia no consiste en viajar sin dejar ninguna huella. Se trata de elegir mejor, desperdiciar menos y entender que disfrutar de Maasai Mara también implica ayudar a conservar aquello que hace posible el viaje.

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